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LA JERARQUÍA – EL QUICK DE LA CUESTION.

Conseguir tener claro este concepto es prioritario para obtener una correcta educación de nuestro perro. Y requiere un especial esfuerzo por parte de los propietarios, pues es una estructura social propia de la especiepropia de la especie y que difiere mucho de la nuestra.



Todos los perros descienden de alguna manera del lobo, y por mucho tiempo que haga de esto algunos de los comportamientos de nuestros perros que muestran un problema son un reflejo de las pautas de conducta del lobo.

Será diferente el modo en que hay que tratar a un perro de raza dominante que a otro perro de raza más dócil. Aunque siempre existen excepciones de perros de carácter teóricamente fácil de dominar y que son poco amistosos.

Todas las revistas especializadas no se cansan de recomendar que a la hora de decidir tener un perro es muy importante valorar la raza que se adecua a nosotros. Esto es tomado muy a la ligera por no decir que no se atiende casi nunca, pues en la mayoría de los casos nos movemos por otros parámetros de selección y es después cuando se producen situaciones delicadas propiciadas por una elección errónea de la raza.

Cuando vemos un perro agresivo y provocador siempre deducimos que es porque el propietario es de las mismas características. Lo cierto es que en la mayoría de los casos detrás de un perro de este tipo se encuentra una persona de carácter débil y complaciente.

La pirámide jerárquica debe tenerla muy clara el perro y colocarse al final dentro de la estructura familiar.

Una de las principales razones que lleva a un perro a presentar problemas de comportamiento es romper los parámetros de conducta propios de la especie, es decir, humanizarlo. Esto le genera un desequilibrio psíquico que puede desencadenar en una actitud agresiva por competencia hacia los miembros de la familia.

Producir esta ruptura no es tan excepcional si manifestamos comportamientos de sumisión inconscientes de ello. Por ejemplo:

Estamos sentados a la mesa en la hora de la comida y nuestro inseparable amigo inicia una serie de miradas como si hablara pidiendo condescendencia y que le demos algo, entonces nuestra voluntad rinde y decidimos darle un trozo de carne. ¡Ya esta!, lo que par nosotros a sido un momento enternecedor, para nuestro perro ha resultado ser una muestra de sumisión por nuestra parte ya que en las manadas el primero que come siempre es el líder y este nunca comparte su comida con los subordinados.

Otra situación más o menos común es permitirle que se acomode en el sofá donde nosotros estamos sentados o bien dejar que se suba a la cama haciéndole un hueco a nuestros pies. ¡Ya esta!, nuevamente la lectura del perro es otro síntoma de sumisión por nuestra parte pues dentro de la estructura jerárquica de su especie el subordinado no puede situarse a la misma altura del líder ni ocupar un espacio tan cercano a el.

Y así sucesivamente vamos cambiando sus parámetros de estructura social, y él va asumiendo el papel de líder porque nosotros se lo estamos otorgando de forma involuntaria.

Es muy importante que observemos los distintos comportamientos de nuestro perro con todos y cada uno de los miembros de la familia, de manera que si llegado el momento tenemos que solicitar ayuda podamos realizar una descripción de la situación lo mas acertada posible. Un momento a analizar de forma sencilla es cuando le damos de comer, si observamos que nuestro perro se abalanza sobre ella posicionando sus manos alrededor del plato y el pecho encima del mismo, si vemos que nos gruñe y si queremos retirárselo nos muestra sus dientes, estamos ante un perro muy dominante.

El perro no debe tener nada propio. Los juguetes se los damos y se los quitamos nosotros. Los juegos los iniciamos y los acabamos nosotros. La comida se la damos y se la retiramos nosotros. Las salidas a la calle las decidimos nosotros y el regreso a casa también. Si conseguimos que el perro entienda que nosotros somos los dueños no tendremos ningún problema, ni en casa ni en la calle. El perro tendrá asumido que esta bajo nuestro control o mando.

Los cachorros a partir del quinto mes aproximadamente fijan las líneas jerárquicas, por ello debemos aprovechar antes de cumplirse esta etapa para mostrarle de forma sencilla quien es el líder, no permitiendo gruñidos pon la comida, evitando un exceso de mordisqueo hacia nosotros pues tiene unas connotaciones sociales muy marcadas para ellos, retirándole los juguetes, y todo ello por parte de cualquier miembro de la familia.

Ya tenemos muy claro lo importante de ser el líder y como conseguirlo de forma sencilla, ahora bien, ¿cómo debemos demostrar nuestro liderazgo?... Suministrando al perro todo lo necesario para su supervivencia, agua, comida, paseos, juegos, reproducción... y castigando la desobediencia y los actos de insubordinación de manera expeditiva.

Y muy, muy importante, felicitando efusivamente y premiando al perro aquellas conductas adecuadas, debe saber lo que está mal pero tan importante o más es que sepa lo que está bien.


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